Esta semana fue demasiado intensa para
nuestro emprendimiento, estamos dando un giro increíble para lograr generar más
valor para quienes queremos que sean nuestros clientes. Después de todo, esa
fue la razón por la que vinimos a Silicon Valley.
Uno de los principales argumentos de crítica a nuestro modelo de negocios de iKwest es que los productos que tenemos no son escalables, es decir su motor principal no es capaz de generar un impulso tal que la inercia genere fuerza suficiente para que el negocio se auto-genere.
Uno de los principales argumentos que buscan los Inversionistas y en general la comunidad de este ecosistema de innovación es la “tracción”, siguiendo con la metáfora anterior, sería la fuerza del motor… sienta en su auto como sería si tuviera un motor tal que al acelerarlo una vez y con una pequeña gota de combustible alcanzara a recorrer cientos de kilómetros.
Obviamente no es tan mecánico ni fácil realizar tal innovación. Necesita de varios ajustes, cambios mayores y sobretodo una retrospección intensa a los emprendedores. Me voy a enfocar a esto último, pues es el énfasis de mi blog.
Si uno hiciera una encuesta, y la pregunta fuese: ¿A usted le gusta ir evolucionando (innovación continua)? Me atrevería a decir que la gran mayoría diría que sí. Si la pregunta fuese ¿A usted le gusta el cambio (innovación disruptiva)? Probablemente las intenciones de voto bajarían un poco, pero seguiría siendo positiva (basado en que la pregunta es “le gusta”). Si la pregunta fuese ¿Cómo usted lo ha pasado en su vida con los grandes cambios? Probablemente muchos podrían contar lo desgarrador que puede ser una situación de cambio… probablemente también habrán otras respuestas.
El sentido común o bien la receta de viejo sabio diría “la vida es movimiento”, el problema es que la receta no venía con un instructivo de si la maquina era “estable” o “cada cuanto hay que hacerle un ajuste para mantenerle a punto”, esto simplemente se presenta como una reflexión interna o en otros casos como una obligación adaptativa.
El cambio forzado o reflexivo no solo significa “Hacer algo” sino que también significa “Ser algo” distinto.
¿Cómo se enfrenta ese cambio? ¿De dónde se saca sabiduría para tomar las decisiones? Al final de todo, cuando se tiene una familia o una comunidad de seguidores, las decisiones no son individuales… en todos los casos habrá que tomarlas y habrán efectos… la prudencia es siempre un requisito como también una contraindicación.
Llegó el momento, tienes que tomar decisiones AHORA. ¿Qué haces? ¿Qué no has hecho aún? ¿La misma piedra en el zapato? ¿El mismo sueño y no has hecho nada aún?... es que no has cambiado tú y no quieres cambiar!... prefieres votar para que otros lo hagan, o peor aún prefieres mirar y opinar como otros lo hacen.
No es tan fácil. Amamos lo que somos y tememos lo que seríamos. No somos capaces de enfrentar futuros que no están controlados por lo conocido. Queremos el cambio, pero le tememos. Temer no es insano, ni es tampoco un defecto. Es una prevención, una atención, pero en ningún caso una detención, ni menos un freno para no aceptar que somos cambio permanente.
El potencial fracaso acecha nuestra mente: ¿Nos amamos o amamos lo que proyectamos al resto?, al fin de cuentas dije que iba a cambiar, pero nunca supe si esto iba a ser “exitoso”, o peor aún ¿cuál es mi estándar de éxito y cuál es el estándar del resto?---¿importa?

Para evitar el fracaso hacemos investigación, planificación, conocemos de otros casos éxitos y fracasos y podemos pasar la vida haciéndolo… ¿Me informé lo suficiente?, ¿Anticipé todos los escenarios? Tal vez no.
Entonces ¿qué se necesita para enfrentar el desafío del cambio? Hidalguía mi querido Sancho.
Nos vemos y un gran abrazo desde Mountain View.






Buenísimo.
Excelente tu entrada.